marzo 01, 2021

Batey Lechería: Luchando contra la discriminación y desigualdad mediante la educación con valores

Escrito por Luz Del Alba de la Cruz, Directora del Centro Educativo Santo Niño Jesús, Batey Lechería, Santo Domingo, República Dominicana.

Una mirada a la educación de los niños y las niñas del Batey Lechería.

La escuela Santo Niño Jesús se encuentra ubicada en el paraje Batey Lechería, Santo Domingo Oeste, en la República Dominicana. La comunidad del Batey Lechería es una comunidad de descendientes haitianos, que en la actualidad tiene migración de sectores muy vulnerables de la RD.

Este Centro Educativo fue fundado por las Hermanas del Santo Niño Jesús, una Congregación Norteamericana, con sus siglas SHCJ. Ellas llegaron a RD en el año 1995; y desde sus inicios se preocuparon por llevar una educación de calidad a los más necesitados. Asimismo, al llegar a Batey Lechería, la zona era vulnerable, cuyo único oficio era el corte de la caña de azúcar, aunque algunas pocas mujeres de la comunidad eran empleadas domésticas en la ciudad de Santo Domingo.

Antes de la llegada de las Hermanas SHCJ a la comunidad de Lechería, ésta carecía de los servicios básicos tales como: falta de alimentación, viviendas adecuadas, falta de agua adecuada, salud, educación y el trato de convivencia no era adecuado entre los integrantes de la comunidad. El pensamiento de la comunidad antes de la llegada de la escuela era un pensamiento pobre, no se pensaba mucho en el futuro en el ámbito formativo. Además, era una comunidad discriminada por el nivel pobreza de sus moradores.

Las hermanas SHCJ, voluntarias, docentes, asistentes, administrativos, y el personal de apoyo desde los inicios del Centro, promueven objetivos que vinculan el buen trato entre las personas, igualdad de derechos, creación de oportunidades laborales, mejorar la salud, buena nutrición, cuidado de infancia, promoción de valores y una educación de calidad para los excluidos.

Como Centro Educativo nos preocupamos por que todos nuestros estudiantes reciban una educación integral y de calidad; basada en valores Cristianos y respeto de los derechos Humanos. Además, cómo el fundador de Fe y Alegría José María Vélaz sostiene, “un pobre no puede tener una pobre educación”; del mismo modo la fundadora de la Congregación del Santo Niño Jesús, Cornelia Conelly dice: “Acciones, no palabras”, partiendo de esa concepción, se sostienen la misión, visión, principios y valores de la institución, que buscan en todo su accionar la transformación del contexto y mejora de vida de los comunitarios, a través de la educación y la salud.

He trabajo en el Centro Educativo, desde la adolescencia, ocupando diferentes puestos desde voluntaria, hasta la dirección de dicho centro. Desde entonces he visto esta comunidad desarrollarse de forma lenta, pero progresiva.
Como centro hemos aportando al desarrollo integral de la comunidad, haciendo énfasis en la importancia de la educación e igualdad entre los seres humanos y la aceptación de las personas, sin importar su nacionalidad, sexo, religión o procedencia.

En el Centro, nos preguntamos los siguiente: ¿cómo trabajamos la discriminación en el centro? ¿Existe discriminación entre los actores de la comunidad educativa? Con el pasar los años la discriminación es algo que se da de persona a persona, de niño a niño, es triste decir: sí, la discriminación existe entre los mismos moradores de la comunidad, quienes usan palabras ofensivas entre ellos, esto a la vez es una cultura asumida por niños y niñas. Para romper con estos hábitos, el centro ha trabajado diferentes actividades, tales como: semanas culturales, promoción en valores, y concomiendo de cultura general.

De igual modo, aceptamos a todos los estudiantes, en igualdad de oportunidades, no condicionamos la educación. Todos los estudiantes tienen los mismo privilegios en cuanto a los recursos con que se cuentan, las docentes integran a los estudiantes de forma igualitaria, se hace énfasis en el respecto a las culturas y la aceptación de las personas.

También nos preguntamos, ¿la comunidad de Batey Lechería ha cambiado? ¿La escuela ha tenido alguna incidencia en dicho cambio?, La respuesta es sí, la comunidad ha cambiado con la colaboración de la escuela, tenemos padres que valoran y apoyan la educación de sus hijos desde sus casas, todavía faltan que se integren muchos más, pero vamos en camino.

Bartolo Álvarez opina que antes, los jóvenes de la comunidad no llegaban a un tercer grado de primaria, ahora ha visto a la comunidad avanzar, ha visto los jóvenes terminar la escuela secundaria. Nos cuenta que el centro ha sido para la comunidad una antorcha de luz, para el progreso de los niños y las familias. Que desde la llegada de las monjas, los voluntarios y demás colaboradores han aportado una educación basada en amor infinito. En la comunidad hay gente que vive en situación de pobreza extrema, pero cada día se despiertan con fe y entusiasmo por la vida, y es por esta gente es que la escuela trabaja para superar la desigualdad.

Tenemos mujeres como Rosy emprendido un pequeño negocio en la comunidad, con propósito de garantizar el sustento de sus hijos, en especial a su pequeña hija de 8 años. En el paso de los años, la escuela ha colaborado en el desarrollo de la comunidad, aportando al bienestar de los de los adultos, estudiantes, mujeres, ofreciendo programas de salud, apoyo a la comunidad.

Cristina Remarque ha colaborado con el Centro Educativo desde los nueves años, apoyando a niños pequeños que necesitan ayuda para enfocarse en las clases, a medida que ella da lo que sabía a los pequeños, se motiva para seguir en la escuela y dar lo mejor de sí, ella sueña con ir a la universidad. La escuela Santo Niño Jesús ha acompañado a esta joven en su camino y queremos seguir ayudándola, en sus estudios.

En conclusión, el centro educativo ha logrado hacer cambios progresivos en la mentalidad de las personas, continuamos luchando contra la discriminación y desigualdad a través de una valoración más elevada por la educación de los niños.

Para seguir ofreciendo una educación de calidad, aportando en el desarrollo de la comunidad, necesitamos manos amigas. La formación del profesorado, el mantenimiento, la adquisición de recursos didácticos para nuestros estudiantes, en estos tiempos tan difíciles de pandemia son esenciales. La escuela junto con el dispensario ha trabajado arduamente para preservar la salud de las personas. Somos una escuela que sueña, hace y cree en su gente.

Desde nuestros fundamentos, en el Centro Educativo Santo Niño Jesús comprendemos que la escuela y la comunidad deben trabajar juntas para lograr metas comunes. Se comprende que si la escuela avanza, la comunidad debe avanzar también. Queremos seguir construyendo para mejorar la situación de nuestros estudiantes, las familias de la comunidad tanto en salud como en educación.

Creo fielmente que la única manera de romper las barreras sociales es enseñando a pensar, enseñando a ser, a hacer y a convivir. A la vez ofreciendo oportunidades de transformación desde la identidad y la aceptación de lo que somos.

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