enero 25, 2021

La educación transforma vidas

Colegio Abraham Reyes, Fe y Alegría

“La educación es siempre un acto de esperanza que, desde el presente, mira hacia el futuro”, fue uno de los mensajes de apertura del Papa Francisco en el Simposio de la Juventud del Vaticano el 16 de diciembre de 2020. Con esta simple pero verdadera declaración, nos invitó a reflexionar sobre la crisis educativa que se ha intensificado en medio del COVID-19, dejando a más del 90% de los niños y niñas del mundo fuera de la escuela y a más de 500 millones sin acceso a la educación a distancia. La educación es un derecho humano esencial, que no solo sirve como puerta para acceder a todos los demás derechos humanos, sino que tiene el potencial de llevarnos hacia la creación de sociedades, y a su vez, un mundo en el que la dignidad y la justicia para todos estén en el centro. La educación es una de las herramientas más importantes para la transformación social.

Sabemos que todas las emergencias requieren una respuesta inmediata por parte de las autoridades y las comunidades. La pandemia de la COVID-19 nos ha llevado a un estado de crisis sin precedentes en la que han sufrido los sistemas más importantes para la funcionalidad de nuestra sociedad (salud, economía y educación). Si bien estos son igualmente importantes, el fortalecimiento de los programas e instituciones educativos proporciona un apoyo a un nivel más profundo en la reconstrucción de nuestras comunidades. La educación promueve estabilidad y estructura, dotando a los estudiantes de un espacio físico y fisiológico para la seguridad. La educación refuerza la importancia de los valores comunitarios y nos obliga a considerar las formas en que el conocimiento y el aprendizaje pueden determinar el futuro de las generaciones que han por venir.

El acceso a una educación de calidad es la puerta de entrada a una realidad en la que las personas pueden ser agentes de su propia vida, permitiéndoles tomar sus propias decisiones y afrontar las adversidades con dignidad y fuerza.

La pandemia de la COVID-19 no es la primera crisis a la que nos enfrentamos. A varios niveles internacionales y nacionales, hemos vivido muchas crisis, desde disturbios políticos, violaciones de derechos humanos, recensiones económicas y desastres naturales. Lo que sí está claro, es que una de las herramientas más esenciales para superar estas crisis ha sido y seguirá siendo la educación. En Venezuela, nación que ha sufrido mucho en las últimas décadas, organizaciones como nuestros socios Fe y Alegría, un movimiento social y de educación popular, que trabaja desde hace más de 65 años para que el acceso a la educación llegue a todos los niños del país. Este movimiento y todos sus involucrados han impactado enormemente las vidas de miles de estudiantes y venezolanos.

Erick Rodríguez, ex alumno de Fe y Alegría – Abraham Reyes habló con nosotros sobre el impacto que su educación primaria y sus maestros tuvieron en quien es hoy. Erick nació en Caracas, Venezuela en el Distrito 23 de Enero. Es uno de cinco hijos y consideró que su educación fue típica de su comunidad. Las actividades diarias y los deberes incluían ir a la iglesia, jugar béisbol, conseguir agua, comida y periódicos. La harina de Harina de Pan era el elemento más importante para tener en casa y hacer arepas.

A finales de los 80 y principios de los 90, Venezuela comenzó a transicionar un cambio de régimen, que sería el comienzo de décadas de agitación social, política y económica. Para Rodríguez, con solo 7 años, esta época llegó con muchos miedos e incertidumbre. Al incorporarse en Fe y Alegría – Abraham Reyes, recuerda que la escuela se esforzó mucho por mantener a todos los estudiantes a salvo de la violencia y el crimen. Dice que, “teníamos maestros dedicados a nuestra educación y, en general, a nuestro bienestar. ¡Estoy muy agradecido por eso! Fe y Alegría representó mi lugar seguro lejos de casa ”.

Encontrar un lugar en el que sentirse seguro y protegido en medio de una crisis es fundamental para el desarrollo de cualquier niño o niña. Al preguntarle cuál fue su mayor experiencia de aprendizaje con Fe y Alegría, Rodríguez dijo con orgullo: “Fe y Alegría me enseñó que la vida no siempre es fácil, pero con trabajo duro y perseverancia puedes avanzar en la dirección correcta”.

Estas palabras son poderosas y relevantes más que nunca para todas y todas. La educación y la orientación brindan a las personas, como Erick Rodríguez, la oportunidad de encontrar espacios y momentos para perseverar y trabajar duro para salir adelante.

Erick no tiene ninguna duda de que Fe y Alegría, como institución, fue fundamental en su camino hacia el éxito, proporcionándole principios básicos, valores y estructura. Al mudarse a los Estados Unidos con su familia, tener que adaptarse a una nueva cultura, idioma y sistema educativo, mantuvo lo que aprendió en Fe y Alegría muy cerca de su corazón. Nos asegura que está “hoy aquí por el desarrollo de las primeras etapas de mi vida”.

Volviendo al mensaje del Papa Francisco, “La educación es siempre un acto de esperanza que, desde el presente, mira hacia el futuro”, la educación es una herramienta fundamental de transformación, clave para superar las crisis. Fortaleciendo valores como la solidaridad, la empatía, la inclusión y la paz, liderando la salida de la crisis y permitiéndonos construir un mundo más justo y equitativo con un futuro mejor y más brillante.

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