mayo 09, 2019

Nicaragua: Revolución de la ternura en tiempos de crisis

Nicaragua sufre una profunda fractura social y polarización de visiones a raíz de la crisis política, social y humanitaria que se ha agudizado hace poco más de un año. Al margen de posturas políticas, los al menos 320 muertos según cifras de la CIDH, las centenares de personas detenidas arbitrariamente y las miles de personas migrantes y solicitantes de asilo (en conjunto unas 60.000 personas) en otros países, son signos objetivos de una sistemática violación de derechos humanos.

En este contexto hostil y difícil para la convivencia social pacífica, el trabajo de Fe y Alegría es promover una cultura de paz y reconciliación en las aulas, fomentando el diálogo, el respeto por la diversidad de pensamiento, y el perdón; de alguna manera Fe y Alegría busca generar un clima de estabilidad emocional en toda la comunidad educativa: niños, niñas, padres, madres, docentes y personal directivo.

Recientemente, nuestras compañeras: Marta del Barrio, expatriada de Fundación Entreculturas-Fe y Alegría para Centro-América, y Gemma López, Responsable del Departamento de América Latina y el Caribe han viajado a Nicaragua. Un país con un significado especial para Gemma, pues fue allí donde se marchó como VOLPA hace 23 años y donde ha vivido 10.

“El papel conciliador de Fe y Alegría no es tarea fácil. Las directoras y docentes me decían que, con la polarización existente, sienten temor a emitir opiniones sobre lo que está sucediendo en el país; que viven con miedo a que grupos violentos se tomen las escuelas y saquen a los y las estudiantes de las aulas; o que siguen con la incertidumbre de si alzar la bandera y cantar el himno nacional puede ser interpretado como subversión. Todo ello ha provocado que a pesar de la aparente “normalidad”, cada día se viva con tensión; con una “calma chicha” que dicen allá”, nos cuenta.

Junto al papel social tan importante que desarrolla Fe y Alegría en estos momentos, en barrios de por sí ya vulnerables y con alta presencia de violencia, otras organizaciones hermanas, de la Compañía de Jesús, juegan un rol importante en la crisis. Desde la UCA se intenta seguir promoviendo el crecimiento humano crítico de los y las estudiantes, desde una visión de defensa de los derechos humanos; a pesar de la presión que dicha institución sufre, ha logrado readaptar su pensum en modalidades semipresenciales que responden al fomento de la seguridad del alumnado. Por otra parte el SJM Nicaragua facilita información legal y sobre rutas seguras a aquellas personas que optan por salir del país.

Gemma añade: “He dejado Nicaragua con la certeza de que nuestras organizaciones socias están donde deben estar: con la gente, de una u otra manera; arriesgando a veces la libertad o incluso la vida, mientras fomentan una revolución de ternura que sea capaz de contrarrestar la desconfianza, el miedo, el odio, la corrupción y la injusticia.”

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