enero 23, 2017

UNESCO cuestiona en Davos: ¿Cómo nos puede ayudar la educación a repensar el significado de prosperidad?

El equipo del Estudio de Monitoreo de la Educación en el Mundo de UNESCO presentaba el pasado 17 de enero durante la importante cita económica internacional, como fue el Foro Mundial Económico en Davos (Suiza), la publicación Asociación para la prosperidad: La educación para un crecimiento verde e integrador.

En el estudio se describe el papel transformador que pueden desempeñar la educación y la formación permanente en la promoción del crecimiento verde. La educación puede contribuir a una producción y un consumo sostenibles, a la par que proporcionar herramientas ecológicas para diferentes sectores y orientar la educación superior y la investigación hacia la innovación ecológica. Así, nuestra economía se volvería más ecológica e inclusiva. La prosperidad ha de entenderse de manera que no se deje a nadie de lado y, para ello, se necesita una mayor integración de las políticas económicas, de empleo y de educación.

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“Necesitamos cambiar lo que entendemos como prosperidad. Hoy por hoy, algunos disfrutan de ella, pero esta ha tenido un efecto devastador en el medio ambiente y ha dejado a demasiadas personas de lado. A menudo se considera la educación como panacea de la pobreza. Sin embargo, aunque es cierto que la educación hace aumentar los ingresos, reduce la pobreza y contribuye al crecimiento económico, necesitamos darle una vuelta a nuestra educación para que nuestra economía sea más sostenible e inclusiva.”

Nuestra supervivencia depende del medio ambiente, así que si nuestra prosperidad aumenta a costa de este, este «progreso» no será próspero en absoluto. Para asegurar un crecimiento sostenible e inclusivo necesitamos un pensamiento innovador y creativo, cultivado conjuntamente por escuelas, universidades, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, empresas y comunidades locales. Este enfoque requiere una formación que eduque ciudadanos empoderados, críticos y competentes y que contribuyan a nuevas formas de emprendimiento y de gobierno.

Los sistemas educativos deben ir más allá de la transmisión de conocimientos y habilidades: tendrían que abordar los retos sociales, económicos y medioambientales de nuestra sociedad. Necesitamos una educación que promueva valores y posturas inclusivos y que apoye nuestra visión de un mundo más equitativo, más justo y más pacífico.

Lo que aprendemos en el colegio y en la universidad es importante, pero no es suficiente para asegurar un futuro sostenible  e igualitario para todos. Teniendo en cuenta el ritmo de la innovación tecnológica y de la economía mundial, nos enfrentamos a un enorme desajuste entre las presentes competencias de los trabajadores y la futura necesidad laboral, entre las cualificaciones y los pronósticos de empleo.

La participación de empleo a nivel mundial de trabajadores muy cualificados ha aumentado un 40 % desde 1990 y se prevé que en 2015 represente cerca del 20 % de la mano de obra. Durante este periodo, la participación de trabajadores con una cualificación media descendió cerca de un 10 % y, en consecuencia, la de los trabajadores de menor cualificación subió. Conseguir sectores más ecológicos requiere una formación continua y una educación para trabajadores con una cualificación media o baja, a menudo/preferiblemente por parte del lugar de trabajo. Aun así, de acuerdo a nuestro informe, en 2020 faltarían 40 millones de trabajadores con educación superior en el mundo en relación con la demanda (laboral) que se estima que haya.

De este modo, para que nuestras economías sean sostenibles e inclusivas, todos deberíamos tener oportunidades para seguir aprendiendo y adquiriendo habilidades a lo largo de nuestras vidas. Quienes van a tomar la mayoría de las decisiones importantes que afectarán a nuestro planeta en los próximos 15 años son personas que han acabado su educación formal. Para crear una prosperidad solidaria y sostenible, es clave seguir aprendiendo a lo largo de nuestra vida porque sólo así podremos ayudar a ponerse al día a los que se van quedando atrás y asegurarnos de que vamos a reconsiderar constantemente el efecto que tiene nuestro día a día en el planeta.

El programa para el desarrollo sostenible de 2030, que empezaron a aplicar 193 países en septiembre de 2015, considera que los retos sociales, económicos y medioambientales actuales son indivisibles. Cumplir los objetivos de desarrollo sostenible requiere planes integradores y acciones coherentes en las que diferentes sectores, actores y niveles de gobierno colaboren.

En este nuevo informe se muestra la necesidad de:

· Una cooperación más estrecha, para asegurar la adecuada financiación, desarrollo y difusión de la innovación tecnológica y ser capaces de poner en marcha planes nacionales.

· Una mejora sistemática, para aumentar la coherencia política, desarrollar asociaciones de participación múltiple y mejorar las estadísticas, los datos, la supervisión y la rendición de cuentas.

· Un favorecimiento de las condiciones macroeconómicas, incluidos el comercio inclusivo, la sostenibilidad de la deuda y un buen clima de inversión.

Para que se pueda cumplir este ambicioso plan es esencial tener nuevas asociaciones reforzadas. No se puede conseguir la prosperidad a costa de las personas: necesitamos una educación equitativa, inclusiva y de calidad junto con oportunidades para todos para seguir aprendiendo a lo largo de nuestra vida.

Artículo originalmente publicado en el Blog de UNESCO- Education Monitoring Report en inglés